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Cynthia Gómez Quiles

Cynthia Gómez Quiles

Directora

Nací en Elche, en febrero de 1977. De padres músicos, desde muy pequeña me he relacionado con el mundo de la enseñanza desde el respeto por el otro y la pasión por la profesión.

No fui a una escuela libre, mi colegio muchas veces no fue respetuoso, pero crecí en él feliz y pudiendo, gracias a mi perseverancia y “espíritu libre”, desarrollar proyectos que me motivaban y me hacían crecer como persona día a día.

Ha habido tres momentos en mi vida decisivos que han ayudado mucho a que hoy esté aquí, dedicándome a esta profesión que me apasiona.

El primero, cuando con solo 8 años viajé a Montevideo, Uruguay, con mi familia y pude vivir desde otro punto de vista la educación.

La sensación de ser acogida en un país lejano, el cariño que todos nos mostraban, tanto en el colegio como en mis clases de música y danza; la atención cercana, respetuosa y amorosa de mis maestras, hicieron que fueran unos años en los que me sentía feliz, motivada y acompañada por aquellas adultas (mis maestras fueron mujeres) que acababa de conocer y que me hacían sentir bien en una situación tan complicada, lejos de mi ciudad, de mis amigos y del resto de mi familia. Todavía hoy recuerdo aquella experiencia con muchísimo afecto.

Desde muy pequeña sentí gran pasión por el ballet y le dedicaba la mayor parte de mi tiempo. Aproximadamente a los 20 años tuve que decidir si marcharme fuera de España para hacer mi carrera en una compañía de danza o dedicarme a la enseñanza. Nunca lo dudé. Decidí lo segundo.

Por aquel entonces hacía teatro, que también me apasionaba, y al comenzar a dar clases de ballet a niñas pequeñas, comencé a sentir que mi forma de dar aquellas clases era diferente a lo que hasta entonces yo había experimentado. Este fue el segundo momento decisivo.

Mi objetivo en aquellas clases era distinto. No me interesaban las correcciones o perfecciones, la exigencia ni la disciplina. Me interesaba que las niñas (digo niñas porque en aquel momento todo eran niñas) disfrutasen de su propia manera de moverse, de relacionarse con su cuerpo, con la música, con sus compañeras. Entendía que aquellas clases podían ser mucho más que aprender pasos de baile.

Comencé a investigar entonces sobre la aplicación en terapia infantil de la danza y fue así como conocí la Danza Movimiento Terapia, por aquel entonces desconocida casi por completo en España.

Continué investigando, formándome y buscando mi camino.  Mientras cursaba mis estudios en Educación Social de la forma más casual, cayó en mis manos el libro “Introducción a la Educación Radical” de Joel Spring y ese fue el tercer y definitivo momento.

Todavía recuerdo la pasión con la que devoré aquel libro que removió mi vida. Sentía que en él podía leer lo que yo misma llevaba dentro sin poder ponerle palabras ni darle forma desde hacía tanto tiempo.

Metida de lleno ya en el mundo de la educación solo faltaba aunarlo todo con el trabajo corporal y un día una querida colega me habló de la Psicomotricidad Vivencial.

Poco tiempo después pude asistir a una formación y por fin, por primera vez, encontraba algo que casaba con la práctica, pero también con la teoría que yo buscaba. El respeto, la comprensión profunda del ser humano. Y fue así como me formé en Práctica Psicomotriz Aucouturier.

En septiembre de 2010 abrí mi propia sala de Psicomotricidad en Elche, nadie sabía de qué estaba hablando cuando hablaba de Psicomotricidad Vivencial. No fue sencillo, pero mi empeño y la gran confianza en mi proyecto hicieron que continuase luchando día a día.

Inicié cursos de formación a profesionales, comencé a asesorar a proyectos de Educación que comenzaban, impartí charlas y talleres para familias, mientras continuaba con las sesiones individuales y grupales de Psicomotricidad.

Continuamente me animaban a iniciar un proyecto de escuela basada en mi experiencia, en la visión de la Práctica Psicomotriz. Y fue así como en septiembre de 2017 Espacio Vivo inició su camino, con cuatro niños y dos acompañantes.

Estos años me han hecho enamorarme más de mi profesión, estoy cursando los estudios de Pedagogía, he sido madre y he continuado creciendo tanto profesional como personalmente. El paso del tiempo y el devenir de los acontecimientos me han llevado de forma muy natural a soñar el proyecto de Espacio Vivo como escuela de infantil y primaria y es aquí donde nos encontramos ahora, arrancando otra fase, otro momento de este Espacio tan Vivo como su nombre.