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Nuria Perea Priego

Nuria Perea Priego

Acompañante

Me llamo Nuria y nací en 1984, soy de Alicante, pero de sangre andaluza.

Soy la pequeña de 2 hermanas y recuerdo que siempre quise tener un/a hermano/a pequeño/a. Cuando yo tenía 15 años, mi madre comenzó a cuidar a una niña de apenas 3 meses de edad. Disfruté muchísimo con ella, pasó muchos años en casa y era una más de la familia. Supe la gran responsabilidad que conllevaba el cuidado de una niña tan pequeña y fue mi punto de inflexión para saber que era algo que me llenaba y que me hacía feliz.

Mi infancia fue muy feliz, estudié en una escuela tradicional y las tardes las dedicaba a bailar en el Conservatorio de Danza de Novelda. En esta época aprendí la constancia y la dedicación que debía tener día a día para conseguir sacar adelante tanto mis estudios en el colegio como mis estudios en el Conservatorio.

Cuando llegó el momento de empezar mis estudios superiores en el instituto, decidí dejar el baile para dedicarme a estudiar. Acabé secundaria, bachillerato y el Ciclo Superior de Agencias de Viajes, profesión a la cual dediqué 7 años de mi vida.

Desde hace casi 9 años, cuando me quedé embarazada por primera vez, empecé a interesarme por la crianza y la educación respetuosa y libre. Autores como Carlos González y Rosa Jové me adentraron en este mundo del que cada vez quería aprender más y más.

Conocer otra mirada a la infancia, me llevó a comenzar mis estudios de Educación Infantil en 2014 en el IES Victoria Kent, de Elche. Fueron dos años de aprendizaje y de reflexión acerca de cómo enfocar la educación desde otra mirada.

En 2015, a través de los grupos familiares de acompañamiento a la crianza, conocí la labor de las Madres de Día. Me pareció revelador y decidí enfocar mi proyecto de fin de grado en esa dirección. Trabajar en ese proyecto me hizo conocer más las pedagogías que aplicaban las Madres de Día y la importancia que tenían los cuidados y el acompañamiento emocional durante la primera infancia. Decidí que si algún día trabajaba en el sector educativo, me gustaría que fuera en algún lugar donde pudiera acompañar a niños y niñas desde el respeto y la libertad.

Acabé mis estudios en 2016 y ese mismo verano tuve que volver al que había sido mi trabajo durante 7 años. Trabajé como Agente de viajes hasta 2017. Ese año conocí Espacio Vivo. Amanda y Cynthia junto con 5 niños formaban esa pequeña familia.

Lo que me transmitió el espacio el día que fui a observar el trabajo que hacían fue paz, respeto y mucho amor hacia la infancia. Fue entonces cuando, en ocasiones, iba al espacio a trabajar y empecé a conocer más a fondo y a formarme en la pedagogía Pikler.

A finales de 2018 nació mi segunda hija, y en 2020 me incorporé al equipo de Espacio Vivo en el que sigo a día de hoy. Formar parte del equipo de Espacio Vivo y del proyecto que afrontamos con tantas ganas y dedicación, me hace cumplir el sueño de poder trabajar con la infancia de una manera diferente, respetuosa y libre